¿Por qué se cae más el cabello en septiembre? La caída estacional después del verano

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¿Por qué se cae más el cabello en septiembre? La caída estacional después del verano

Llega septiembre, volvemos a la rutina y, de repente, parece que nuestro pelo ha decidido quedarse en el cepillo, en la ducha y hasta en la ropa. Es entonces cuando aparece la preocupación: “¿Se me está cayendo demasiado el cabello?”

La buena noticia es que notar una mayor caída del cabello al final del verano y durante el otoño es bastante habitual. En muchos casos se trata de una caída estacional, relacionada con el propio ciclo de crecimiento del cabello. Sin embargo, no todas las caídas son iguales ni debemos asumir automáticamente que cualquier pérdida de densidad en septiembre es normal.

En Farmacia Balmes (Fuerteventura) te contamos por qué ocurre, cuánto puede durar y, sobre todo, cuándo merece la pena consultar.

El cabello también tiene su propio ciclo

Para entender la caída estacional primero tenemos que conocer, aunque sea brevemente, cómo funciona nuestro cabello.

Cada folículo piloso atraviesa diferentes fases. Existe una fase de crecimiento, conocida como anágena; una breve etapa de transición o catágena; y una fase de reposo, denominada telógena, tras la cual el cabello termina desprendiéndose para dejar paso a uno nuevo.

Por tanto, perder pelo diariamente forma parte de un proceso completamente fisiológico. Nuestro cabello está renovándose continuamente y no todos los folículos se encuentran en la misma fase al mismo tiempo.

En determinados momentos del año, sin embargo, puede aumentar el porcentaje de cabellos que entran en la fase de reposo y posteriormente se desprenden. De ahí que durante el final del verano y el comienzo del otoño podamos percibir una caída más abundante de lo habitual.

¿Por qué lo notamos especialmente en septiembre?

La estacionalidad del cabello es un fenómeno observado en estudios sobre el ciclo folicular humano. Se ha descrito que el número de cabellos en fase telógena puede variar a lo largo del año y alcanzar valores más elevados durante el verano, lo que puede traducirse en una mayor caída semanas después.

Por eso septiembre y los primeros meses del otoño suelen convertirse en temporada alta de consultas sobre caída capilar.

Además, después del verano pueden confluir otros factores. La exposición solar, el calor, el cloro de las piscinas, el agua del mar o una menor atención a nuestra rutina habitual pueden dejar la fibra capilar más seca, frágil y propensa a la rotura. Esto no es exactamente lo mismo que la caída desde la raíz, pero puede hacer que visualmente sintamos que estamos perdiendo todavía más cabello.

A todo ello se suma la vuelta a la rutina, cambios en los horarios, periodos de mayor estrés o modificaciones en la alimentación. El cabello, al final, también puede reflejar determinados cambios que están ocurriendo en nuestro organismo.

Caída del cabello y rotura no son lo mismo

Esta diferencia es importante.

Cuando hablamos de caída, el cabello se desprende desde el folículo. En cambio, cuando existe rotura, el pelo se parte a lo largo de la fibra capilar.

Después del verano podemos encontrarnos con ambas situaciones a la vez. Un cabello castigado por el sol, la sal, el cloro, el calor o el uso frecuente de herramientas térmicas puede romperse con mayor facilidad, mientras que simultáneamente estamos atravesando un periodo de mayor caída estacional.

Por eso, antes de lanzarnos a comprar productos “anticaída”, conviene saber qué está ocurriendo realmente.

¿Cuánto dura la caída estacional?

No existe una duración idéntica para todo el mundo. Cuando se trata de una caída estacional fisiológica, suele ser transitoria y debería ir normalizándose progresivamente.

Más que contar obsesivamente cuántos cabellos quedan cada día en el cepillo, resulta útil observar la evolución. ¿La caída va disminuyendo? ¿Notas zonas con menor densidad? ¿Se está ensanchando la raya? ¿Aparecen áreas concretas sin cabello? ¿Llevas varios meses igual o incluso peor?

Estas preguntas nos aportan mucha más información.

No toda caída en septiembre es “por el otoño”

Este es probablemente el punto más importante. Que septiembre sea una época habitual de caída capilar no significa que cualquier caída deba atribuirse a la estación.

Una pérdida de cabello más intensa o persistente puede estar relacionada con múltiples factores, como situaciones de estrés, cambios hormonales, determinadas enfermedades, algunos medicamentos o déficits nutricionales, entre otras causas.

También puede aparecer un efluvio telógeno después de un acontecimiento concreto que haya afectado al organismo. Además, existen otros tipos de alopecia que requieren una valoración profesional.

Por eso no recomendamos normalizar una caída muy intensa simplemente porque haya llegado el otoño.

¿Necesito un complemento alimenticio para el cabello?

Septiembre también suele venir acompañado de una avalancha de productos y complementos “anticaída”. Pero aquí volvemos a una idea que defendemos mucho en Farmacia Balmes: primero entender qué está pasando y después decidir qué necesitas.

Un complemento alimenticio no debería convertirse automáticamente en la primera respuesta ante cualquier caída capilar. Si existe una alimentación variada y equilibrada y no hay una necesidad concreta, tomar más vitaminas o minerales no significa necesariamente conseguir un cabello más fuerte.

Además, si sospechamos un déficit nutricional o la caída es llamativa, puede ser necesario consultar con un profesional sanitario antes de suplementar por nuestra cuenta.

¿Qué podemos hacer durante la caída estacional?

Durante estas semanas merece la pena tratar el cabello con un poco más de cariño. Utilizar productos adecuados al cuero cabelludo, evitar peinados excesivamente tirantes, reducir las agresiones térmicas y mantener una alimentación equilibrada son buenos puntos de partida.

También es importante continuar lavando el cabello con normalidad. Lavarse el pelo no provoca que se caiga más. Los cabellos que vemos en la ducha generalmente ya se encontraban en la fase final de su ciclo y el lavado simplemente facilita que se desprendan.

Y, por supuesto, si utilizamos un tratamiento capilar, debemos darle tiempo. El ciclo del cabello no funciona a la velocidad de un reel de quince segundos. Los cambios capilares requieren constancia y una valoración a medio plazo.

¿Cuándo deberíamos consultar?

Si la caída es muy intensa, se prolonga durante varios meses, aparece de manera repentina, observamos pérdida evidente de densidad o zonas concretas sin cabello, o existen otros síntomas asociados, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

En Farmacia Balmes (Fuerteventura) podemos ayudarte a realizar una primera valoración de tu rutina capilar y orientarte sobre los cuidados y productos más adecuados según tus necesidades.

Porque sí, en septiembre puede caer más el cabello. Pero antes de llenar el baño de productos anticaída, lo más importante es saber por qué se está cayendo. Y ahí es donde empieza un buen cuidado capilar.

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