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Esta semana, se celebra el día mundial de la diabetes.

En el mundo se estima que unas 425 millones de personas padecen diabetes, y sigue en aumento.

Y no. No te confundas: no es una enfermedad propia de personas mayores. De hecho, las estadísticas muestran cómo las personas afectadas se encuentran entre los 20 y 79 años.

¿Se puede prevenir? ¿Cómo saber si la padezco? ¿Por qué es tan importante diagnosticarla?

Todo ello y más, lo encontrarás en este artículo.

¡Comencemos!

¿EN QUÉ CONSISTE LA DIABETES?

Antes de hablarte de los síntomas de la diabetes, veamos brevemente en qué consiste esta enfermedad.

En primer lugar, debes saber que la diabetes no se trata de una enfermedad en sí misma, sino que la componen un conjunto de trastornos que afectan a diversas reacciones químicas de nuestro organismo.

El resultado final de estos trastornos, es un nivel de glucosa (llamada popularmente “azúcar”) en sangre, superior al que deberíamos tener.

El por qué ocurre esto: lo vemos a continuación.

En nuestro organismo, cada vez que los niveles de glucosa en sangre suben (bien por lo que comemos o por otras circunstancias), en el páncreas, se libera una sustancia encargada de que esos niveles vuelvan a ser normales. Hablamos de la insulina.

Pues puede suceder, que la insulina no actúe como es debido, o bien que no se libere adecuadamente por parte del páncreas. Y esto provoca que los niveles de glucosa en sangre sean elevados a lo largo del tiempo, originando la diabetes.

En el siguiente punto, veremos los tipos de diabetes que existen.

¿EXISTE UN SOLO TIPO DE DIABETES?

Pues la respuesta es no.

No existe un solo tipo de diabetes, aunque como verás a continuación, una de ellas es la más frecuente.

Seguro que alguna vez has visto a adolescentes tener que inyectarse la insulina varias veces al día.

Se trata de la diabetes tipo 1, que afecta al 5-10% de la población. En este caso, las células del páncreas que liberan la insulina, son destruidas por el propio organismo, y por lo tanto no puede liberarse la insulina.

Suele iniciarse de manera brusca, antes de los 30 años de edad, y existe predisposición genética.

Quien la padezca, depende de la insulina.

Y luego, en el 90-95% de los casos, encontramos la diabetes tipo 2. Se inicia en la edad adulta y no se depende de la insulina (aunque si no se controla correctamente, puede que haya que utilizar insulina).

En muchas ocasiones, sus síntomas pasan por desapercibidos.

En este caso, los factores de riesgo son:

  • La edad: con la edad, aumentan las probabilidades de padecerla.
  • El sedentarismo: la falta de ejercicio, provoca que el “exceso de azúcar” no se elimine, y provoque otras complicaciones, que veremos más adelante.
  • La obesidad.

Otro tipo de diabetes posible es la diabetes gestacional, que puede aparecer en el embarazo. Es fundamental controlarla porque puede provocar daños en el bebé, si no se recibe tratamiento.

Además, si no se trata, la mujer puede desarrollar diabetes después del parto casi con total seguridad.

UNA DIABETES NO TRATADA, ES ANTESALA DE MUCHAS ENFERMEDADES…

Más arriba, te contábamos que el resultado final en la diabetes, es que los niveles de azúcar en sangre son más elevados de lo normal, a lo largo del tiempo.

Pero claro, esto tiene sus consecuencias, sobre todo a largo plazo, con la aparición de enfermedades crónicas.

Tanto si la diabetes no se llega a tratar (bien porque no se diagnostica o bien porque se le infravalora) como si es tratada pero de manera incorrecta, las complicaciones aparecerán a diferentes niveles:

  • Riñones: puede provocar insuficiencia renal.

Problemas cardiovasculares: a nivel de corazón, cerebro.

Otro efecto posible, las piernas cansadas e hinchadas.

  • Nervios: se pierde sensibilidad en las extremidades inferiores. Esto a su vez, aumenta el riesgo de que se produzcan llagas y úlceras, originando el llamado pie diabético.
  • Visión: si los capilares que nutren nuestra retina se ven afectados, aparecerán problemas de visión.
  • Otros problemas asociados: disfunción sexual, problemas de encías, infecciones…

Como observarás, la diabetes no es ninguna tontería, y debemos prestarle atención lo más pronto posible, para evitar consecuencias.

La buena noticia: ahora estás a tiempo.

¿CÓMO PUEDES SABER SI PADECES DIABETES?

Como te comentábamos anteriormente, en la diabetes tipo 2 (la más frecuente), a menudo los síntomas se pasan por alto, lo cual hace que se tarde en diagnosticar.

Por ello, te mostramos los síntomas más frecuentes:

  • Mayor necesidad de orinar (poliuria)
  • Más sed de lo habitual (polidipsia)
  • Hambre incluso después de comer (polifagia)
  • Fatiga
  • Visión borrosa
  • Heridas que tardan en cicatrizar
  • Hormigueo/entumecimiento de las extremidades inferiores.
  • Infecciones frecuentes a nivel genital, tracto urinario, de piel o encías.
  • Perdida de peso (en diabetes tipo 1).

¿QUIÉNES DEBEN ESTAR MÁS EN ALERTA?

Aunque todas las personas podemos padecerla, determinadas personas deben estar más alerta aún:

  • Si ya has padecido diabetes durante el embarazo
  • Si diste a luz a hijos que pesaron más de 4,5 kg
  • Si tienes exceso de peso
  • Si padeces hipertensión arterial
  • Si algún familiar de primer grado (padres, hijos o hermanos) ha sido diagnosticado de diabetes.
  • Si tienes más de 45 años.
  • SI tu colesterol HDL es menor o igual a 35 mg/dl y/o triglicéridos mayores de 250 mg/dl.

DESDE LA FARMACIA, TE AYUDAMOS A PREVENIRLA…

Debes saber, que diferentes estudios clínicos, han demostrado que es posible disminuir de una manera importante el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, reduciendo el peso y con media hora al día de ejercicio físico.

Desde la farmacia, además, te aconsejamos:

Comer frutas y verduras en cada comida: son fuente de hidratos de carbono de absorción lenta. Con ello, se consigue que no aumenten drásticamente los niveles de azúcar en sangre. Además, contienen fibra, que aporta sensación de saciedad y también contribuye a regular los niveles de azúcar en sangre.

Más proteínas de origen vegetal: reduce la cantidad de carne roja que consumes, y aumenta la cantidad de legumbres, frutos secos y cereales integrales. También es recomendable aumentar el consumo de pescado azul y lácteos bajos en grasa.

Menos hidratos de carbono y azúcares: evita los refrescos azucarados y dulces industriales.

Elimina el tabaco y evita el alcohol: estas sustancias aumentan el riesgo de diabetes, además de ser importantes factores de riesgo de otras enfermedades.

Controla las grasas: aumenta el consumo de grasas insaturadas de origen vegetal. Entre ellas, las grasas más saludables son el aceite de oliva, el aguacate o los frutos secos. Como fuente animal, te aconsejamos el pescado azul, fuente natural de acidos grasos insaturados omega 3 (que también son protectores a nivel cardiovascular).

Fuentes:

Prácticas esenciales en atención farmacéutica: preguntas frecuentes en la oficina de farmacia. Módulo IV: diabetes, Club de la Farmacia. 2017

https://fedesp.es/diabetes/sintomas/

https://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfNoTransmisibles/diabetes/diabetes.htm

https://fedesp.es/diabetes/prevencion/

cruz farmacia

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